martes, 18 de mayo de 2010

EPISTOLAS A CHAVEZ.

EPÍSTOLA PRIMERA

PRESENTACIÓN.

Señor Presidente, tomando en cuenta que esta carta es la primera - y no será la última que le escriba- de esta serie que he decidido titular "EPÍSTOLAS A CHAVEZ", es pertinente que me presente. Mi nombre no viene al caso, ya que este blog se pretende escribir en tercera persona por representar a un grupo que no concuerda totalmente con el gobierno ni la oposición.
Particularmente, yo soy ni-ni desde antes de ser usted presidente -con minúsculas-, porque las elecciones, cuando usted fue elegido, han sido las únicas elecciones incluyendo las no presidenciales en las que no acudí a votar. Y no fui a votar, por no llenar ni usted ni Salas Romer las expectativas que el país requería en aquel momento político social.
Lo que puede usted tener seguro, es que en el transcurso de estos diez años, he analizado sus actuaciones públicas, su evolución como político y definitivamente las conclusiones son extensas y fundamentadas.
Particularmente, me llamó la atención -cada vez que veía cualquier entrevista que le hacían por televisión- el tic (no se si nervioso) que usted lo transfiguraba en una mueca con su nariz y boca en forma simultánea, cada vez que el entrevistador le formulaba alguna interrogante que a usted lo hiciera incomodar; el otro detalle que observaba eran las camisas que usted solía utilizar en dos tonos -siempre el cuello era blanco y el resto de la camisa de otro color, lo recuerda?. O a veces era un liquiliqui, su vestuario usual cuando usted era candidato.
La lucha contra la corrupción, la Tercera Vía como opción politico-económica, La Asamblea Constituyente, el refundar el país para enrumbarlo hacia la prosperidad de su gente, eran ideas que en definitiva calaron en el pueblo, y la mayoría lo eligió como su nuevo presidente.
Se percibía usted como un hombre sencillo, que interpretaba el sentir del ciudadano de a pie, un hombre de familia, con su esposa e hija deseándole a Venezuela una Feliz Navidad 1998, el lenguaje coloquial, la ausencia de poses, fueron acciones puntuales que -entre otras- apuntalaron su candidatura y lo convirtieron en presidente.
Particularmente, aunque no voté en esas elecciones, le dí el beneficio de la duda, y comencé a hacerle seguimiento a su proceder como presidente, y observar, detallar su evolución y percibir el cambio que comenzó a dar desde -prácticamente el mismo día- que fue investido de su cargo.
Lo primero que noté -y no me agradó- fue su actitud hacia el Presidente Caldera, al cambiar el protocolo en el acto de juramentación. La percibí como su primera acción bien analizada -políticamente hablando-. Allí yo pensé..."este hombre no tira puntada sin dedal".
La subliminalidad como manera de hacer política era algo nunca antes visto por mí en un líder político. Se requiere una combinación de agudeza mental, gran inteligencia y conocimiento del entorno -momento histórico- para lograr el resultado esperado.
Esta combinación de elementos en una persona es interesante, pero tratándose de un Presidente es admirable, ya que sabiendo utilizar estos recursos de la manera adecuada, los resultados son impredecibles.
Paralelamente me llamaba la atención la torpeza de los políticos de oposición en cuanto a su actitud -de ellos- hacia usted: Menosprecio por múltiples motivos que usted conoce y no los voy a repetir. Ellos imaginaban seguramente que usted se iba a dejar "comprar" por los que tradicionalmente gobernaban tras bambalinas, y que transcurrirían sus 5 años de gobierno y al final ellos volverían a retomar el poder; por lo tanto, le dejaron el camino despejado para su proceder. En cuanto usted se percató de la ventaja que le daban, no la desaprovechó, y de inmediato comenzó su ofensiva comunicacional-subliminal, y la directa también a fin de ocupar rápidamente los espacios políticos momentáneamente abandonados por ellos.
Su formación militar fue clave para aprovechar tal circunstancia. La planificación de escenarios de guerra -aprendida en la Academia militar- fue llevada al campo político de manera excelente, y capitalizó sus primeras victorias.
Todo lo anteriormente mencionado es apenas un pequeño resumen de lo observado en aquella etapa. Mi conclusión inicial fue que usted reunía una mezcla de las virtudes de Renny Ottolina y Carlos Andres Perez, tanto en lo comunicacional como en lo político, lo cual me parecía de admirar. Lo que nunca tuve claro fue su orientación ideológica, ya que -estoy seguro- usted oía opiniones, leía sobre la materia, e iba como Eudomar Santos: "como vaya viniendo, vamos viendo".
Particularmente, esta fue la única falla o debilidad que percibí de usted como político, pero el aspecto ideológico como falla en una persona como usted, es como dice aquel refrán: "mas peligroso que mono con hojilla"; el tiempo me ha dado la razón.
Precisamente la fundamentación de escribir estas "EPISTOLAS A CHAVEZ", tiene como objeto tratar de exponerle mis puntos de vista sobre su proceder ideológico, y dejar constancia para mi mismo, y el país, que hice un aporte previo a la pérdida de la libertad y la democracia, buscando la manera que usted leyera estas EPISTOLAS A CHAVEZ a tiempo y las tomara en cuenta, sobre todo, viniendo de alguien que no vive de la política -ni aspira a hacerlo-; de alguien que piensa que usted tiene las herramientas y el poder para seguir gobernando después de 2012 (aunque no esté yo de acuerdo con tal posibilidad); de alguien que no percibe ningún indicio que permita visualizar un liderazgo alternativo al suyo, que sea lo suficientemente importante como para vencerlo en 2012.
Todo esto se puede resumir en lo siguiente:
Su reelección en 2012 no depende de terceras personas, sino de usted mismo. Las decisiones que usted tome de ahora en adelante pudieran convertirse en su mayor adversario político de cara al 2012.

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